Cinco enclaves naturales del Valle de Arán

Cinco enclaves naturales del Valle de Arán que no puedes perderte
El alquiler en el Valle de Arán es tendencia este 2017 ya que es un destino vacacional cada vez más cotizado entre los amantes de la naturaleza ya que reúne multitud de requisitos con los que deleitarse. La nieve, las montañas, los bosques, los ríos, los lagos o los deportes al aire libre permiten disfrutar de esta zona tanto en invierno como en verano.

Se podría decir, de hecho, que salvo bañarnos en la playa podemos hacer de todo durante una semana de vacaciones en este recóndito espacio del Pirineo catalán.

Son tantas las cosas para ver que es difícil seleccionar unas cuantas para ver en apenas unos días. Sin embargo, es muy importante confeccionar un planning claro y bien distribuido para no perder el tiempo y disfrutar debidamente de aquellos puntos que decidamos visitar. Así, de todo lo que ofrece el Valle de Arán, estos son los cinco enclaves naturales que obligatoriamente hay que descubrir:

1. Cascada de Molieres. Este es un espectacular punto en el que contemplar como cae el agua desde metros de altura, hasta chocar de forma estruendosa pero bella con las rocas y volver al río. Cuenta con senderos para descubrir cada rincón de la montaña, que se alza por encima de los tres mil metros, siendo la segunda cota más alta de todo el Valle de Arán.

2. Los Ojos del Diablo. Se trata de otra cascada igual o más espectacular que la anterior, que en este caso cuenta con la particularidad de que el agua procede de los puntos glaciares del Aneto. Es un placer introducir la mano en el río y comprobar la baja temperatura del agua, casi helada. Resulta enormemente refrescante en verano, cuando las temperaturas son algo más altas.

3. Bosque de Carlac. Es uno de los puntos verdes más insólitos de la región ya que combina densa niebla con rayos de sol, y frío penetrante con temperaturas agradables en función de la época del año en la que lo visitemos. En su interior podemos toparnos con hayas con más de mil años de vida, por lo que es importante respetar y cuidar un entorno de tanta enjundia. Hay multitud de rutas de senderismo que atraviesan este bosque de alrededor de tres kilómetros de distancia, y que suelen comenzar en la población de Bausen.

4. Circo glacial de Colomes. Visita obligada para este punto en el que se reúnen codo con codo hasta cincuenta lagos de dimensiones considerables. Todo esta agua se encuentra, además, bien respaldada por cumbres que no bajan de los 2.500 metros y que juntas conforman un paisaje espectacular en el que perderse. Las rutas de senderismo por esta zona son un espectáculo de la naturaleza que el caminante agradecerá a cada paso.

5. Valle de Ruda. Hablamos de un ejemplo de valle glacial de libro ya que este enclave mantiene una forma de U perfecta. Acceder al corazón del mismo es una aventura ya que es preciso dejar el vehículo a unos diez kilómetros de los primeros lagos, lo que implica un buen estado de forma para llegar a ver el agua.

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