Es conocido de hace tiempo el hecho de que las galaxias son caníbales. Las principales teorías de formación de las galaxias incluyen el modelo de canibalización entre galaxias, donde las más grandes se “comen” a las pequeñas. Por poner un ejemplo, se ha estimado que la cantidad de estrellas en galaxias relativamente jóvenes es “pequeña”, del orden de 10 a la 7 (un número uno seguido de siete ceros). Para las galaxias más grandes y antiguas, como las elípticas, la cantidad llega a un número aproximado 10 a la 20 estrellas.
El bestiario estelar es muy variado, ya que en todas partes del universo este proceso sigue en marcha, aunque este tome muchos millones de años para completarse.
Pero se descubrió hace poco que nuestra galaxia, la Vía Láctea, hace poco se almorzó a una galaxia que se aproximó demasiado a ella. Solo a través de observaciones muy precisas es que se logró determinar este hecho, así como la cantidad aproximada de estrellas que componen el rastro de esta comida estelar.
En la dirección de la constelación Acuario, los científicos encontraron el rastro de un pequeño arroyo de estrellas. Resultado de la medición de las estrellas de la galaxia, se encontró un pequeño grupo de ellas que está dentro del flujo principal de la Vía Láctea. Son muy pocas en número las ahora detectadas, solo 15, pero muestran claramente que provienen de otra galaxia. Las mediciones se obtuvieron mediante el esfuerzo RAVE (del inglés, RAdial VElocity) que es un análisis de gran parte de las estrellas de la Vía Láctea. Se espera que este estudio logre avanzar hasta cubrir las características principales de las estrellas, además de la velocidad radial, para un gran total de 1 millón de estrellas para fines del año 2012.
Ahora bien, este encuentro que resultó en el arroyo de Acuario es relativamente reciente, en escala cósmica, claro, y se estima que haya ocurrido hace alrededor de unos 700 milllones de años. En comparación, hay algunos otros flujos de estrellas en los confines de la galaxia, pero estos son muy antiguos, rondando los miles de millones de años. Los científicos les interesa mucho esta información, ya que es posible entonces predecir cuántos encuentros como este tendremos en el futuro, así como cuantos hemos tenido antes de nosotros. Esta información permite avanzar en el conocimiento de nuestro entorno cósmico.
Esperemos que el estudio RAVE todavía nos arroje algunas sorpresas en lo futuro.








